viernes, 19 de febrero de 2010

LA HISTORIA Y LA CULTURA



La historia entendida como modo de escribir lo que ocurrió en el pasado hoy aspira al ideal de la historia total, es decir, una historia que incluya todas las partes que tienen que ver con la vida humana en el pasado.
La historia como relato de reyes y reinos se vio desplazada por la historia económica, cuya riqueza de datos se formalizaba atendiendo mucho a la demografía y los conflictos de clases; luego se integró con las más variadas dimensiones: historia del clima, de las mujeres, de la vida cotidiana, del cuerpo, de la alimentación, así como la microhistoria, esto es, el análisis de un hecho singular para ver en él grandes temas generales, como por ejemplo, tratar de explicar la historia del virreinato para entender la minería en México en cierto tiempo y espacio.
La historia se ha ido compenentrando cada vez más con la historia de la cultura, del pensamiento, de la literatura, de la religión, de la ciencia, de la técnica, dando lugar a terrenos de estudio multidisciplinarios.
Ahora, de alguna manera lo que se está haciendo es entender que el tiempo no se puede delimitar; nos estamos acercando a una era de globalización de los medios. Es decir, los historiadores que pudieron ver la guerra del Golfo Pérsico por televisión tienen de esta forma, una interpretación inmediata. Aquí viene la respuesta también inmediata: la diferencia entre hacer periodismo y hacer historia es muy clara: el periodista se queda con una interpretación inmediata, el historiador hará una interpretación basada en la problematización del hecho y los sujetos que en él intervienen, es decir, un análisis continuo del cambio y la permanencia. Ésta es la posibilidad de revitalizar la historia, de construir el pasado.


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